Ana Obregón concede su primera exclusiva y posa para una portada: así fueron los últimos días de Álex Lequio

Han pasado seis meses y cinco días desde que la vida de Álex Lequio se esfumara y dejara a su madre, Ana Obregón, sumida en la tristeza más grande que nunca se hubiera imaginado. Poco a poco, la actriz va regresando a su actividad y a la vida pública. Pasado ese verano en Mallorca rodeada de su familia, parece estar dispuesta a ir normalizando, dentro de lo posible, su rutina.

Hace una semana, TVE anunció que sería ella quien diera las Campanadas este 2020. A su lado, Anne Igartiburu, para hacerle más llevadero el trago de despedir el peor año de su vida en esa vuelta delante de las cámaras para meterse en las casas de los espectadores a través de la televisión. Ahora, Ana posa en la portada de la revista ‘Hola’ y concede su primera exclusiva desde que la vida le saltara en mil pedazos.

Obregón, que durante los primeros instantes de ese desgarro de perder a su hijo llegó a pensar en que lo mejor era irse ella también de este mundo, ve las cosas de otra manera medio año despues. “Ya no me quiero ir porque quiero hacer cosas que Álex quería hacer y no pudo terminar. Quiero seguir su legado“, explica, sabedora de que es el mejor homenaje que le puede rendir. Se desprende que, parte de esa tarea, irá dedicada a ayudar a las asociaciones que luchan contra el cáncer y que se dedican a la investigación de esta enfermedad. Un camino que ya emprendieron juntos cuando regresaron de Nueva York, tras aquellos complicados meses en los que el joven recibió tratamiento por primera vez.

Además, Ana sabe que tiene que continuar con esa empresa que puso en marcha su hijo en 2015, Polar Marketing, y con toda la labor solidaria y humanitaria que siempre fue el sello de identidad de un chico al que la vida se llevó demasiado pronto, cuando aún tenía muchas ambiciones por sacar adelante.

Los últimos meses fueron de una crueldad que no se puede explicar”

Siempre le dije la verdad, menos al final; él ya tampoco preguntaba. Los últimos meses fueron de una crueldad que no se puede explicar”, verbaliza Ana, que pone sobre la mesa algo que solo quien lo ha experimentado en primera persona puede entender. Un dolor que no podrá olvidar nunca y al que hizo frente con entereza y rodeada de ese círculo cercano, con su exmarido y padre de Álex a la cabeza, Alessadro Lequio.

Ana rompe ese silencio que tan solo ha sido interrumpido por los desahogos en Instagram de manera ocasional. Pero, tras seis meses en los que ha encontrado el equilibrio en la práctica del yoga y en la meditación, considera que es el momento justo en el que tiene que irse incoporando al trabajo. Seguramente, nunca será la Ana de antes, pero quiere seguir siendo una Ana que conquiste a la opinión pública. Se lo debe a él, y es ahora cuando quiere empezar a recorrer ese camino de homenaje con su vida.

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