Alaska: “En el teatro es donde menos chocamos Mario y yo; él se pliega a la disciplina y yo disfruto porque soy superdominanta”

“Yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré”, cantaba Alaska en otros tiempos. Pero Olvido Gara (su nombre real) es mucho más persona que personaje, y por supuesto cambia y aborda nuevos proyectos. Mientras espera a que el coronavirus le permita retomar los conciertos de Fangoria, este otoño amplía su zona de confort con nuevos proyectos. Presenta un podcast de entrevistas a músicos y grupos españoles, Gen Dro, en la nueva plataforma de Amazon, Audible; es la nueva presentadora de Cine de Barrio, en sustitución de Concha Velasco; y vuelve a las tablas con una comedia musical ambientada en la España del pelotazo, La última tourné (en el teatro Calderón de Madrid desde el 30 de octubre), en la que comparte escenario con algunas de sus personas preferidas: Mario Vaquerizo, Manuel Bandera, Bibiana Fernández… Hablamos con ella de su regreso al escenario en tiempos de pandemia.

Háblenos un poco del origen de La última tourné.

Empezó con otra obra de teatro, El amor está en el aire, de Félix Sabroso, con Bibiana Fernández y Manuel Bandera como protagonistas. Unas navidades, se les ocurrió invitar a un par de amigos, para hacer algo especial por las fiestas,. Félix nos escribió nuevos personajes y ese fin de semana se convirtió en 80 funciones por toda España. Cuando vamos de gira, todos en una furgoneta, con los perros de Bibiana y Manuel siempre decimos que somos como la película El viaje a ninguna parte. Y ahí descubrimos que queríamos ser una compañía de teatro permanente, y le pedimos a Félix que nos escribiera algo para hacerlo juntos. Cuando acabe esta obra, le pediremos otra.

¿Cómo es su personaje y qué historia cuenta la obra?

La pobre Paca Castellón es la vedette cómica de una de esas compañías de variedades que tanto éxito tuvieron en los 50, 60, 70… Pero en el 91, que es cuando sucede la historia, ese género ya no funcionaba (estábamos a punto de ser lo más con la Expo y las Olimpiadas) y estos pobres cómicos se agarran a intentar dar el salto al teatro serio. Y ahí está la paradoja. ¿Tienes que cambiar cuando el mundo te dice que hay que hacerlo o cuando tú lo decides?

¿Por qué ambientarla en 1991?

En los 80, cualquiera con creatividad y deseo de hacer algo podía ponerlo en marcha. Pero cuatro empresarios y tres políticos vieron que ahí había negocio, y eso fueron los 90: la Expo, las olimpiadas, las ferias, los aeropuertos en ciudades donde nadie aterriza… Todo viene de ahí, de cuando nos venden esa España del 92, que no tenía nada que ver con la de los 80, que no te la tenían que vender porque ocurrió por sí sola y de verdad. Lo otro fue un proceso de marketing que mucha gente se creyó. Los que veníamos de atrás no, claro.

Los 80 sucedieron de verdad. Los 90 fueron algo que nos quisieron vender”

¿Usted lo recuerda así?

Lo vi clarísimo, y me gustaría tenerlo por escrito, con fecha y ante notario, para poder demostrarlo.

En La última tourné trabaja con supareja y con sus amigos. ¿Cómo ha sido la experiencia?

A ver, yo tengo amigos con los que no trabajaría JAMÁS. Pero hemos encajado muy bien, lo que es genial porque somos muy distintos. ¡Pero es que nos conocemos hace mucho! Manuel empezó hace 30 años como bailarín de Bibiana, ella es la madrina de su hijo…Y, además, es maravilloso volver al teatro (algo que tenemos que agradecer a los productores que se arriesgan). Ojalá podamos volver también, pronto, a los conciertos

No es su único proyecto para este otoño. Acaba de empezar a presentar Cine de barrio.

Es todo un regalo… y un regalo al que a lo mejor, antes de la pandemia, habría dicho que no. No lo sé. Es que yo antes, lo que no tenía programado, no lo hacía. Es uno de los rasgos de mi carácter… y algo que con la pandemia se me ha descuajaringado. Me llamaron un viernes y la semana siguiente estaba empezando. ¡Imagínate! Pero claro, para mí Cine de Barrio es lo máximo, soy superfan de todas sus etapas y todos sus presentadores, desde Parada hasta Concha Velasco. Tenía que hacerlo.

Alaska, caracterizada para La última tournéd.r.

También ha empezado a presentar un podcast, Gen Dro.

La idea era hacer entrevistas a artistas y grupos vinculados al sello Dro, que en su momento fue el punto de salida de toda la escena musical independiente. Pero hemos ampliado el concepto a todos los músicos que tengan lo que hemos llamado ‘el gen dro’: gente que da igual que esté en un sello indie o en una multinacional, que tenga dinero o no: hacen lo que quieren y controlan su carrera. Hemos hecho una primera entrega de 13 entrevistas, y habrá más. Me encantaría entrevistar a gente de 20 años. Creo que ese ‘gen dro’ no tiene que ver con la edad o con pertenecer a una generación.

En La última tourné trabajas con Mario. ¿Es complicado ser pareja artística y pareja sentimental?

Nos conocimos trabajando y para nosotros es lo natural. Con el paso de los años también hemos hecho cosas por separado, y hemos descubierto que donde menos chocamos trabajando es en el teatro, porque impone una disciplina que a mí me satisface mucho, y a la que él, ahí sí, se pliega. Y yo lo paso fenomenal porque está controladito; soy superdominanta. En cambio en otras cosas, Mario necesita no saber qué va a pasar, que no le cuenten , improvisar, y eso me pone nerviosísisma.

En ese sentido fue muy intensa la experiencia del reality Alaska&Mario

Bueno, eso fue una cosa que hicimos para MTV y que de pronto se convirtió en cinco temporadas (y puede haber más, de hecho nunca hablamos del reality en pasado). Y es fantástico, claro, por eso lo seguimos haciendo, pero es donde chocamos más. Porque los dos entendemos que un reality tiene que ser de verdad, pero es que Mario no quiere saber nada de lo que va a pasar; dice que si no, es impostado. Y claro, a partir de ahí todo es un dislate. Yo, que soy la germánica, sé que de cuatro a cinco hacemos la compra porque a las cinco tenemos que estar visitando a mi madre. Pero él no lo sabe y a las cinco y cuarto sigue hablando con los dependientes, y yo me empiezo a poner nerviosa.

¿Cuál es su proyecto soñado?

No lo tengo. Nunca lo he tenido, excepto Fangoria. El resto son proyectos que me ofrecen, y que son fantásticos, pero que no me pertenecen. El único proyecto que es mío, con Nacho Canut, claro, es el musical. Ahí decido qué hago, cómo lo hago y con quién lo hago. Ojalá podamos recuperar Fangoria pronto.

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