100 años del nacimiento de Gene Tierney, la belleza de Hollywood cuya tragedia como madre inspiró un libro de Agatha Christie

Gene Tierney nació un 19 de noviembre de 1920 en Brooklyn, Nueva York, en una familia próspera, hija de un corredor de seguros y una ex profesora de gimnasia. Murió también en noviembre, 70 años después, víctima de un enfisema pulmonar en Houston (Texas), donde vivió sus últimas tres décadas prácticamente retirada de la pantalla y del Hollywood que una vez la consideró “la mujer más bella de la historia del cine” .

Entre medias, una carrera envidiable por la que únicamente consiguió una nominación al Oscar (por su papel de villana en el melodrama Que el cielo la juzgue, en 1945), varios encierros en hospitales psiquiátricos, tres matrimonios -aunque solo dos maridos- y varios romances sonados (incluido John F. Kennedy) y una triste tragedia, la de su hija Daria.

Los padres de Gene, que la bautizaron así por un tío que murió muy joven, tenían la esperanza de que su bella y refinada hija (estuvo estudiando en Suiza para perfeccionar su francés) se dedicara a buscarse una buena posición en sociedad. Debutó con 17 años, y con esa misma edad le ofrecieron su primer contrato en unos estudios, Warner Bros., y aunque dijo que no (a sus padres les parecía que iba a cobrar demasiado poco), las ganas de dedicarse a la interpretación se despertaron. Pero si así tenía que ser, empezaría en el teatro, como mandan los cánones (y su padre).

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A finales de los años 30 destacó en varias producciones de Broadway, y fue gracias a su papel en una de ellas, The male animal (1940), que consiguió saltar al cine de mano de Darryl F. Zanuck, presidente de la 20th Century Fox, que la vio sobre el escenario.

Comenzaba la que cinematográficamente sería la década de oro de Tierney: con 20 se estrenó dando la réplica a Henry Fonda en el western de Fritz Lang ‘La venganza de Frank James’. Después vendría Lubitsch y ‘El cielo puede esperar’ (1943) y, un año más tarde, cuando la actriz no había aún cumplido 25, el papel de su vida en ‘Laura’ (1944, Otto Preminger).

La tragedia de su vida

Entre ambas películas, Gene Tierney sufrió una tragedia que marcó para siempre su vida. En 1941 se había casado con Oleg Cassini, un diseñador de vestuario de ascendencia rusa e italiana. Este matrimonio provocó que sus padres, que le consideraban un cazafortunas, la llevaran a los tribunales a pleitear por un porcentaje de su fortuna.

Poco tiempo después, la joven se queda embarazada. Su bebé, Daria, nace prematura y con discapacidad mental y física; Tierney había contraído la rubeola durante la gestación y había afectado a su hija. Un año después, se enteraría de cómo se había contagiado: en una pista de tenis se topó con una fan que le contó cómo hacía meses se había saltado la cuarentena por la enfermedad -ay, cómo nos suena eso- para ir a verla cuando estaba haciendo de voluntaria en la Hollywood Canteen, un local de comidas solidario para los combatientes de la II Guerra Mundial.

La intérprete recuerda en sus memorias que decidió no decirle lo que su irresponsabilidad había causado. Su amigo Howard Hughes, al que había conocido (y rechazado amorosamente) pocos años antes, se ofreció a pagar los gastos médicos de Daria, que pasaría toda su vida institucionalizada hasta su muerte en 2010.

Este traumático episodio, unido a sus problemas familiares, tuvo mucho que ver en las sucesivas depresiones que Gene Tierney sufriría a lo largo de su vida y que condicionaron su salud y su carrera de manera prematura. La historia real, además, inspiró a la novelista Agatha Christie para publicar una de sus novelas más famosas: ‘El espejo se rajó de lado a lado’ (1962).

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Todavía le quedaban por rodar otros cuantos clásicos, entre ellos ‘Que el cielo la juzgue’, por el que obtuvo su primera y única nominación a un Oscar. En 1952 se divorció por segunda vez de Cassini (se separaron a mediados de los 40 pero volvieron en 1948 y tuvieron a su segunda hija, Christina), y en esta década tuvo varias relaciones sonadísimas (con un joven JFK, que la dejó porque sus aspiraciones políticas no le permitían casarse con ella, con Kirk Douglas, con Aly Khan, recién divorciado de otra belleza inolvidable, Rita Hayworth), pero también varios ingresos en centros psiquiátricos que le dejaron secuelas en la memoria por los electroshocks.

En 1958 conoció al magnate del petróleo texano W. Howard Lee, por entonces casado con otra leyenda de Hollywood en horas bajas -a la meca del cine nunca le han gustado las mujeres mayores de 30-: Hedy Lamarr. En 1961, después de que Lee consiguiera el divorcio, ambos se casaron y vivieron una vida estable en Houston. Él murió en 1981, ella 10 años después.

En los 60, Tierney aún recibía ofertas de trabajo, y llegó a participar en varias películas. Su última aparición en pantalla fue en 1980 en una tv movie, ‘Scruples’. “Me arrepiento de demasiadas cosas”, escribió en su autobiografía, (‘Self portrait’, 1979). “Descubrir que un padre que me enseñó lo que es el honor era de todo menos honorable. Casarme en contra del deseo de mis padres y después demostrar que tenían razón. Enamorarme dos veces de hombres con los que no tenía ningún futuro”. “La vida no es como las películas”, decía Gene Tierney, y algunas tragedias son tan increíbles que parecen ficción.

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